La discusión entre Meta y Google se resuelve con una sola distinción: Google captura demanda que ya existe; Meta crea demanda donde todavía no hay intención. No compiten, cumplen funciones distintas dentro del mismo embudo.
Google Ads: la gente ya te está buscando
Cuando alguien escribe “desarrollo de software a medida en Medellín”, ya tiene un problema y busca proveedor. El costo por clic es más alto, pero la intención también. Funciona especialmente bien para servicios profesionales, urgencias, categorías comparables y productos con búsqueda estable.
Meta Ads: interrumpes con relevancia
En Facebook, Instagram y WhatsApp nadie está buscando tu servicio, así que el trabajo lo hace el creativo. Es el mejor canal para productos visuales, lanzamientos, remarketing y para llenar la parte alta del embudo a un costo por impresión mucho más bajo.
Cómo repartir el presupuesto según tu objetivo
- Ventas inmediatas de un servicio conocido: 60% Google, 40% Meta para remarketing.
- Marca nueva o producto que hay que explicar: 70% Meta, 30% Google en términos de marca y competencia.
- E-commerce: 50/50, con Performance Max y Advantage+ compitiendo por presupuesto según ROAS.
- B2B de ciclo largo: Google para captura, LinkedIn para segmentación por cargo y Meta para recordación.
TikTok, LinkedIn y el resto del ecosistema
TikTok entrega alcance barato con formatos nativos y funciona muy bien para consumo masivo y educación de producto. LinkedIn es caro por clic pero imbatible para llegar a decisores por cargo, industria y tamaño de empresa. Ninguno reemplaza la base: un buen sitio y una oferta clara.
Las métricas que sí importan
- CPL calificado, no solo costo por lead bruto.
- Tasa de cierre por canal, medida con el CRM y no con la plataforma.
- ROAS por campaña y por creativo, revisado semanalmente.
- Valor de vida del cliente para saber cuánto puedes pagar por adquirirlo.
Escalar sin medir el cierre real es multiplicar el error: más leads malos, más rápido.
Errores que queman presupuesto
- Mandar todo el tráfico a la página de inicio en lugar de a una landing por servicio.
- Cambiar creativos y pujas el mismo día, sin poder aislar qué funcionó.
- Ignorar el remarketing, donde suele estar la conversión más barata.
- No conectar el pixel ni la API de conversiones y quedarse ciego frente al algoritmo.



